Entrar en una librería tradicional es, casi siempre,verse rodeado de lanzamientos y nuevas portadas. Las mesas de novedades brillan con cubiertas recién salidas de la imprenta y los títulos del momento compiten por la atención del lector.
Y como todo hoy en día, este ecosistema tiene un ritmo vertiginoso. El espacio en las estanterías es limitado y la rotación es implacable. Cuando el interés inicial disminuye o la editorial decide no reimprimir, los libros inician un silencioso viaje hacia el olvido comercial: pasan de la mesa de novedades a las estanterías, al poco tiempo vuelven al almacén del distribuidor y mucho antes de lo que cualquier podría esperar, acaban triturados.
Para el lector apasionado, el investigador o el coleccionista, aquí es donde empieza la verdadera aventura: la búsqueda de libros descatalogados y ediciones difíciles de conseguir.
La desaparición de un título de los canales habituales no tiene por qué ir ligada a su falta de calidad (de hecho, las ventas hoy en día suelen tener más que ver con el márketing que con su nivel literario). En la industria editorial los costes de almacenamiento y de gestión de inventario hacen que mantener vivo un catálogo de libros sea un auténtico desafío, y no hablamos de décadas, sino que con el nivel actual de producción, un libro puede quedar descatalogadao en cuestión de pocos años (paradógicamente, suele ser más barato destruir libros y volver a imprimir en caso de necesidad, que pagar a las distribuidoras por su almacenamiento).
También ocurre que una obra se publica en una editorial pequeña que cierra sus puertas; otras veces los derechos de traducción expiran o el autor decide no volver a publicar ese texto específico. O se agota la primera edición tras uno o dos años batallando por vender ejemplares y se decide no imprimir una segunda porque la relación coste-riesgo no resulta rentable. Incluso en géneros de enorme y constante demanda popular, como los libros de autoayuda, la literatura de crecimiento personal o los manuales técnicos, el paso de los años y la llegada de nuevas teorías hacen que las ediciones antiguas dejen de reimprimirse, convirtiendo ejemplares específicos en verdaderos objetos de deseo.
Frente a la obsolescencia del mercado de primera mano, las librerías de viejo y los espacios de segunda mano se erigen como auténticos guardianes del patrimonio escrito. Sus ventajas van mucho más allá del factor económico:
Hay textos que, lejos de perder vigencia, adquieren un valor histórico, sociológico o puramente sentimental años después de publicarse. Un ensayo descatalogado de los años setenta o una novela descatalogada de la que guardas muy buen recuerdo de tu niñez o adolescencia pueden ofrecer una ventana única al pasado.
No obstante, no todo es bonito y maravilloso en el mundo de la compra de libros de segunda mano. Al tratarse de libros usados, nunca sabes en qué estado están hasta que los tienes delante y les dedicas un rato (¿les faltan hojas?, ¿tienen humedad?, ¿hay garabatos que dificulten la lectura?).
Es por ello que librerías como Alibreria.es se convierten en el gran aliado de los amantes de los libros usados. Este tipo de empresas no solo catalogan libros y los ponen a la venta, sino que los revisan para asegurarse de que su estado es bueno antes de hacerlos llegar a manos de nuevos lectores, ahorrando muchas frustraciones y desilusiones a los compradores.
Además, otra de las grandes ventajas de comprar en este tipo de tiendas online es que reunen miles de libros en un único lugar. Ya no tendrás que recorrer cinco librerías de viejo y cuatro mercadillos de antigüedades para dar con el libro que buscas: tendrás acceso a su catálogo desde la comodadidad de tu casa, manteniéndote siempre alerta de las novedades (por así llamarlas) para cazar ese libro que tanto tiempo llevas buscando.
Y tú, ¿te animas a darle una segunda vida a ese libro que dejaste escapar hace años?